La transformación de los medios de pago está modificando la manera en que personas y empresas realizan sus transacciones en El Salvador. Las transferencias inmediatas, los pagos electrónicos y las nuevas soluciones digitales han ganado espacio, pero esta evolución no supone la desaparición del efectivo.
En los últimos años, de acuerdo con información del Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR), ha circulado anualmente alrededor de $8,000 millones de dólares en efectivo. La presencia de trabajadores por cuenta propia, pequeños comercios y negocios que operan con altos niveles de liquidez hace que el dinero físico siga formando parte de las transacciones cotidianas.
Por otro lado, según la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera 2025 presentada por el BCR, el 87.4% de la población utiliza efectivo como principal medio de pago, solo el 7% utiliza principalmente tarjetas de débito y apenas el 5.5% utiliza principalmente transferencias electrónicas.
Esta coyuntura no plantea necesariamente una sustitución entre efectivo y medios digitales. Por el contrario, la evolución del sistema financiero apunta hacia un mercado en el que las personas y empresas utilizan diferentes medios dependiendo de sus necesidades y preferencias.
“La transformación digital está ampliando las alternativas disponibles para realizar pagos, pero el efectivo continúa cumpliendo una función muy importante dentro de la economía del país. El desafío es garantizar que cada medio pueda operar de manera eficiente y segura, de acuerdo con las necesidades de las personas y los negocios”, indicó David Salas, gerente General de Prosegur Cash en El Salvador.
El efectivo, por su parte, conserva características que resultan relevantes para determinados segmentos: disponibilidad inmediata, facilidad de uso y la posibilidad de realizar transacciones sin depender de una conexión a internet, dispositivos electrónicos o plataformas digitales.
El crecimiento de las alternativas digitales está llevando a la industria financiera a operar en un entorno cada vez más diversificado. Esto implica que la gestión del efectivo también debe incorporar mayores niveles de eficiencia, tecnología y seguridad.
“El efectivo está evolucionando junto con el resto del ecosistema financiero. La prioridad ya no es hablar de efectivo o digital, sino de cómo hacer más eficiente y segura la gestión de los diferentes medios de pago que utilizan las personas y las empresas”, agregó Salas.
En este contexto, Prosegur Cash acompaña a entidades financieras, comercios y empresas en la gestión integral del efectivo, desde su transporte y custodia hasta su procesamiento y distribución, contribuyendo a que la liquidez esté disponible en los puntos donde se necesita.
La evolución de los pagos en El Salvador muestra así un escenario de coexistencia de diferentes medios de pago. Mientras las soluciones digitales continúan ampliando su alcance, el efectivo mantiene funciones específicas que requieren una infraestructura especializada para garantizar su disponibilidad, seguridad y eficiencia.
El reto para la industria financiera no consiste únicamente en digitalizar los pagos, sino también en gestionar de manera eficiente todos los medios que forman parte del ecosistema financiero.
Sobre Prosegur Cash
Prosegur Cash es una compañía dedicada a la logística de valores y gestión de efectivo que cubre el ciclo completo del efectivo. Emplea a 56.800 personas en 34 países y, en 2024, obtuvo unos ingresos de 2.090 millones de euros. Prosegur Cash está posicionada como un referente global con una clara vocación de liderazgo. Además, la compañía articula su compromiso social trabajando en diez de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidades en los que considera que puede generar un impacto positivo. Prosegur Cash cotiza en las bolsas españolas bajo el símbolo CASH.
