La elección de El Salvador como país anfitrión de la 40ª Conferencia Regional para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 2028 marca un hito para Centroamérica
La Conferencia Regional de la FAO es el mecanismo donde los Estados miembros establecen lineamientos que orientan políticas públicas, programas de cooperación y financiamiento técnico. Para Centroamérica, este espacio resulta crucial debido a los desafíos compartidos en productividad agrícola, vulnerabilidad climática y pobreza rural.
La agenda prevista para 2028 abordará producción eficiente e inclusiva, reducción del hambre, sostenibilidad ambiental y resiliencia territorial. Estos temas tienen impacto directo en el Triángulo Norte centroamericano, donde la estabilidad rural es un factor determinante para el desarrollo social y económico.
La participación de El Salvador abrirá oportunidades de coordinación con países como Guatemala en temas de innovación agropecuaria, gestión sostenible de recursos naturales y adaptación climática. La designación del país, anunciada durante un encuentro regional en Brasil, consolida el compromiso del Gobierno del Presidente Nayib Bukele con un multilateralismo técnico basado en resultados.
Para Guatemala y el resto de Centroamérica, la sede en San Salvador en 2028 representa una oportunidad para fortalecer alianzas regionales y posicionar prioridades comunes en la agenda latinoamericana.
El viceministro de Agricultura y Ganadería, Óscar Domínguez, participará en este foro en el que se definen las prioridades estratégicas para América Latina y el Caribe en materia de seguridad alimentaria, resiliencia climática y desarrollo rural. De cara a la conferencia, la participación activa del Ministerio de Agricultura salvadoreño permitirá impulsar intercambios técnicos, cooperación sur-sur y posibles iniciativas conjuntas con países vecinos.
El Gobierno del Presidente Nayib Bukele está reforzando la dimensión productiva y práctica de un encuentro que busca ir más allá del debate político y generar impactos reales en los sistemas alimentarios de la región.


